"Es más rápido si lo hago yo." Pocas frases son tan ciertas a corto plazo y tan caras a largo plazo. Si eres jefatura y terminas el día haciendo el trabajo de tu equipo, probablemente tengas un tema con delegar. Y no estás solo, porque es de lo que más le cuesta a la gente que lidera.
Por qué cuesta tanto
Delegar no cuesta por falta de técnica. Cuesta por cosas bastante más humanas:
- Miedo a que salga peor. Y es posible que al principio salga peor. Eso es parte del aprendizaje del equipo.
- Sentir que pierdes valor. Si llegaste al cargo por ser bueno en algo, soltarlo puede sentirse como dejar de ser necesario.
- Falta de tiempo para explicar. Enseñar toma más tiempo que hacerlo una vez. Pero hacerlo tú siempre toma muchísimo más.
- Culpa. Ver a tu equipo con mucha carga y pensar que pedirles más es abusar.
Delegar no es pasarle trabajo a otro. Es decidir qué parte del trabajo te toca a ti ahora.
Los errores más comunes
Delegar la tarea pero no la decisión
Le pides a alguien que se haga cargo, pero después revisas cada detalle, cambias todo y terminas decidiendo tú. La persona aprende rápido que no vale la pena esforzarse, porque igual lo vas a rehacer.
Delegar sin explicar el para qué
"Hazme una presentación para el jueves" no es lo mismo que "necesito convencer a gerencia de aprobar este presupuesto, y la presentación tiene que mostrar el ahorro del año pasado". Con el contexto, la persona puede tomar buenas decisiones sin preguntarte todo.
Delegar solo lo que nadie quiere hacer
Si solo pasas lo aburrido, el equipo lo nota. Delegar también es una forma de desarrollar a las personas, y eso implica darles cosas que las desafíen.
Un ejemplo bien común
Pensemos en Rodrigo, jefe de un área de operaciones. Revisa personalmente cada informe que sale de su equipo, porque una vez hubo un error que le costó caro. Resultado: los informes se atrasan esperando su revisión, él trabaja hasta tarde todos los días y su equipo ya no revisa nada, porque saben que él lo va a hacer.
Lo que le sirvió no fue dejar de revisar de un día para otro, sino acordar con su equipo qué tenía que estar sí o sí en cada informe y revisar solo eso, al principio en todos y después al azar. En un par de meses recuperó varias horas a la semana, y el equipo volvió a hacerse cargo de su propio trabajo.
Cómo delegar bien, paso a paso
- Elige qué delegar. Haz una lista de lo que haces en una semana y pregúntate qué podría hacer otra persona, aunque al principio lo haga más lento.
- Elige a quién. No siempre a la persona más capaz. A veces conviene a quien más va a crecer con ese desafío.
- Explica el resultado, no solo la tarea. Qué se espera, para qué sirve, para cuándo y con qué nivel de calidad.
- Acuerda cómo vas a hacer seguimiento. No es lo mismo revisar todo que pedir un avance a mitad de camino. Pónganse de acuerdo antes, así nadie siente que lo estás vigilando.
- Aguanta las ganas de rescatar. Si algo no sale como tú lo harías, pregúntate si está mal o solo distinto. Si está distinto pero funciona, déjalo.
- Da feedback al final. Qué salió bien, qué mejorar la próxima vez. Así la siguiente vez sale mejor.
Mirarlo desde el rol
Cuando subes de cargo, tu trabajo cambia. Ya no te pagan por hacer todo bien tú, sino por lograr que tu equipo lo haga bien. Si sigues haciendo el trabajo anterior, no solo te agotas: también dejas sin hacer lo que de verdad te toca ahora, que es pensar, ordenar prioridades y desarrollar a tu gente.
Delegar bien es una de las decisiones más concretas que puedes tomar para ejercer mejor tu rol.